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Mares

Cenote Angelita

Situado en la península de Yucatán, en México, se encuentra un río subterráneo secreto llamado Cenote Angelita.

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Es probablemente la formación más inusual de su  tipo. El agua salada posee una cantidad elevada de sulfuro de hidrógeno y una opacidad más evidente, destacando el agua dulce por encima de este, lo que permite a los buceadores nadar a lo largo de esta creación subacuática, que posee la misma apariencia que un río de la superficie. Incluso hay árboles y hojas caídas a ambos lados de sus “márgenes”, lo que vuelve a este paisaje algo aún más surrealista.

 

Los cenotes son pozos profundos naturales característicos de México, resultando del colapso de capas de piedra caliza, exponiendo las aguas subterráneas por debajo de ellos. Se encuentran repletos de agua y están conectados a una caverna marina

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Desde la superficie, sólo se puede ver el agua azul. A unos 18 metros, se puede empezar a apreciar lo que parece un fondo delgado que envuelve a unos fantasmales troncos sin hojas, con ramas que salen de él. Conforme vas ajustando la vista, puedes empezar a sentir los efectos de la narcosis, al mismo tiempo que se puede percibir una tenue niebla por abajo. Todo alrededor parece surrealista y una extraña sensación fantasmal de se apodera de ti, amplificada por los efectos del nitrógeno en el cerebro“, explica Maya Diving, que ofrece inmersiones a Angelita.

Mar de Japón

A finales de los años 70, algunos granjeros británicos descubrieron unos misteriosos círculos en medio de sus campos de cultivo. Pronto, estas formaciones geométricas comenzaron a extenderse por otros terrenos y alcanzaron una gran popularidad debido a las teorías que aseguraban su origen extraterrestre.

Aunque años después dos agricultores reconocieron ser los autores de esos círculos, todavía hay quienes dudan de que ese sea su origen real. Por ello, cuando en 1995 el fotógrafo submarino Yoji Ookata descubrió unas formaciones similares a casi treinta metros de profundidad al sur de Japón, muchas personas volvieron a asegurar que habían sido realizadas por extraterrestres.

Durante más de quince años, los investigadores no fueron capaces de encontrar una teoría que explicara la aparición de estos «círculos misteriosos», tal y como fueron bautizados por los habitantes de Amami Oshima, una pequeña isla del archipiélago de Nansei, donde habían sido vistos por primera vez.

Este misterio se prolongó hasta el año 2011, cuando, tal y como cuenta José Manuel Blázquez en el blog «Meridianos», finalmente los científicos lograron identificar el origen de estas formaciones perfectamente circulares de dos metros de diámetro. El responsable de su construcción es un pez globo que apenas mide doce centímetros de largo.

Dos años después, en julio de 2013, la revista «Nature» publicó un estudio que explica de forma pormenorizada el proceso de construcción de estas formaciones. Según esta investigación, estas complejas estructuras son nidos elaborados por los machos en el lecho arenoso con el objetivo de atraer a las hembras y fecundarlas, además de servir como protección para los huevos y los alevines durante sus primeros momentos de vida.

Para construir estas formaciones, que decora con pequeñas conchas y fragmentos de coral, los peces globo utilizan una de sus aletas a modo de pala y, durante toda una semana, se dedican a trazar surcos y tallar intrincadas crestas. Una vez terminada, los machos esperan en el centro de su obra a que su trabajo llame la atención de alguna hembra.

Cuanto más intrincados son los dibujos, más probabilidades existen de que se materialice el contacto sexual, ya que forman una especie de barrera natural que impide que las corrientes marinas arrastren los huevos y acaben devorados por ejemplares de algunas de las otras especies que habitan estas cálidas aguas. Además, las conchas que los decoran constituirán el primer alimento de los peces globo nada más romper el cascarón.

Sin embargo, lo más sorprendente de todo es que los machos jamás reutilizan sus nidos. Cada vez que tienen que aparearse construyen uno nuevo. Gracias a ello, los fondos de la isla de Amami Oshima pueden presumir de un espectacular paisaje fruto del amor

Mar de Belize

El Gran Agujero Azul es un gran sumidero o "agujero azul" de la costa de Belice. Se encuentra cerca del centro del arrecife Lighthouse, un pequeño atolón ubicado a 100 kilómetros de la costa continental y la Ciudad de Belice. El agujero es de forma circular, y cuenta con más de 300 metros de ancho y 123 metros de profundidad. Se formó como un sistema de cuevas de piedra caliza durante el último período glacial, cuando los niveles del mar eran mucho más bajos. Como el mar comenzó a subir de nuevo, las cuevas se inundaron, y el techo se derrumbó.Se cree que es el fenómeno más grande del mundo en su género. El Gran Agujero Azul es parte del Sistema de Reservas de la Barrera del Arrecife de BelicePatrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Bajo el Mar
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